LA INSEGURIDAD COMO ARMA PSICOLÓGICA

LA INSEGURIDAD COMO ARMA PSICOLÓGICA

 

Nuevas campañas están en puerta y las promesas de cambiar el panorama de inseguridad en el país y en el Estado de México sigue siendo la principal arma psicológica con la que muchos candidatos están basando sus propuestas; sin embargo, la realidad es más que clara nadie ha podido parar la ola de criminalidad que en 2017 llego a límites insospechados.

Los candidatos presidenciales y los que habremos de ver en breve en el proceso electoral que se avecina en la entidad seguramente tomarán como bandera este tema con cero propuestas serias, solo  con pura palabrería y promesas repetidas buscarán hacer creer a la ciudadanía que ellos serán los futuros paladines de la justicia.

El año pasado la propuesta de Alfredo del Mazo se basó en jugar con esto; es decir, que utilizo la lamentable situación que se vivía en la entidad para enganchar a los ciudadanos asegurando que el último transporte al que se subirían los asaltantes sería un camión de seguridad pública.

Hoy ya comenzamos a saber cuáles son las supuestas propuestas que tienen algunos precandidatos presidenciales, y en realidad ninguna tiene una base sólida que se vislumbre con posibles resultados,  ya no al corto plazo, sino a mediano.

Es urgente que la población se dé cuenta de que todos los gobernantes han permitido que crezca la inseguridad, que la corrupción se multiplique dejando de aplicar la ley cómo debe ser y haciendo ejercicio de ella a conveniencia de los criminales.

No puede ser posible que por un error en la elaboración de una acusación de un delincuente confeso se le deje salir, pero esto no ocurre en todos las casos, solo en aquello en que los criminales tienen influencia y poder.

Que ocurre en las calles, la población se da cuenta de que todos los días hay homicidios, robos, violaciones y secuestros, estos no paran y lejos de que se piense en una estrategia en la que todos los niveles de gobierno hagan lo propio, parece que nadie quiere “cargar con la bolita”, excepto cuando se trata de usarla como bandera en las campañas.

La única forma en que se habla de este lacerante futuro que vemos los mexicanos, es cuando los ahora precandidatos y en unos meses abanderados nos espantan, y digo nos espantan porque nos prometen que acabaran con esa inseguridad que sus mismos gobierno crearon, que sus mismos partidos han permitido crecer, la inseguridad no es ni debe ser la bandera para lograr la aceptación de un electorado hambriento de tranquilidad y paz.

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