CUANDO LA CACA CAUSÓ ESTRAGOS ENTRE LOS NAZIS

Por Alexander Martínez.

Durante los primeros tres años de la Segunda Guerra Mundial, la Wehrmacht (en idioma alemán “Fuerza de Defensa”), logró victorias aplastantes e impresionantes en el continente europeo al  derrotar ejércitos y ocupar países como Polonia, Dinamarca, Noruega, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Francia, Yugoslavia y Grecia.  Todo con relativa facilidad, debido la superioridad técnica y doctrina militar desarrolladas por Alemania después de la Primera Guerra Mundial.

Dicha superioridad quedó probada con el uso de la Blitzkrieg (guerra relámpago), que a grandes rasgos consistía en el desplazamiento veloz de una gran cantidad de tropas combinadas de tanques, infantería, artillería motorizada, y aviación de apoyo. Todo lo contrario a la doctrina militar imperante en la mayoría de los ejércitos europeos consistente en defensas estáticas como la línea Maginot francesa y la  guerra de trincheras, considerada válida desde el final de la Gran Guerra.

La moral combativa de la Wehrmacht, un mando oficial competente, tácticas veloces,  masivas y eficientes, con suministros y logística eficaces, además del uso de armamento avanzado, entre otras cosas, hicieron del ejército alemán el más efectivo y poderoso de la época. Aunque posteriormente su confianza en esa superioridad hizo que el gobierno Nazi  emprendiera proyectos bélicos que demostraron ser demasiado ambiciosos.

Seguramente te has enterado que al inicio de la invasión a la Unión Soviética bajo la operación Barbarroja, la Wehrmacht  cosechó grandes victorias que le permitieron avanzar tan profundo dentro de la URSS, que en dos semanas llegaron hasta la ciudad de Leningrado a orillas del golfo de Finlandia. Sin embargo, por haber desarrollado campañas en Creta y Grecia, el ejército alemán se retrasó 4 semanas que permitieron que el invierno más crudo en 50 años frenara su avance en Rusia al transformar los caminos en lodazales, que a su vez dificultaron  la entrega de suministros y de equipo de invierno, en la ahora extensa y frágil red logística alemana.

Operación Barbarroja

Al final los soviéticos lograron resistir la embate alemán y movilizando una ingente cantidad de recursos humanos y materiales, lograron expulsarlos de Leningrado y evitaron la conquista de Moscú y Stalingrado, causándole al régimen Nazi la pérdida del VI Ejército alemán y la inflexión en el curso de la guerra.

En fin, eso ocurrió en el norte y gracias al invierno, pero ¿qué ocurrió en latitudes menores, África por ejemplo?

Al igual que en el norte europeo, al inicio de la campaña de África del Norte, el Deutsches Afrika Korps  bajo el mando del “Zorro del Desierto” Erwin Rommel, cosecharon numerosos éxitos, logrando expulsar a los británicos de Túnez, Libia y casi la mitad de Egipto, pero al final serían derrotadas decisivamente frente a el Alamein, una ciudad que dista 106 km de Alejandría y del Delta del Nilo.

Victorias obtenidas por los Deutsches Afrika Korps antes de las batallas de El Alamein.

Frecuentemente la derrota del Afrika Korps se atribuye casi por completo a la superioridad de recursos humanos y materiales con el que contaban los Aliados. Sin embargo, existió un factor poco considerado que al final influyó en la eficacia de las fuerzas alemanas, y no fue la falta de agua ni el calor del Sahara, sino las enfermedades.

Durante el lapso comprendido entre Octubre de 1941 y Diciembre de 1942, el Afrika Korps, vencería en las batallas Gazala, Tobruk y Marsa Matruh. Bastante bien teniendo en cuenta que siempre combatieron en inferioridad numérica y material. Solo fueron detenidos en la primera batalla de El Alamein.

Pero, como mencionamos anteriormente, las enfermedades entraron en escena. Durante ese periodo de tiempo (Octubre de 1941 – Diciembre de 1942), estas fueron responsables de casi el 75% de las bajas de personal del Afrika Korps. Por ejemplo, en 1942 hubo 40.867 soldados evacuados por motivos médicos, de los cuales 28.488 lo fueron por alguna enfermedad.  Las diferentes enfermedades casaron que el ejército alemán  perdiera temporal o permanentemente, casi la mitad de su fuerza media.

En contraste con el  Afrika Korps, las bajas por enfermedad del VIII Ejército Británico apenas rondaban los 11,000. Es decir que un soldado alemán tenía 2.6 veces más probabilidades de caer enfermo que un soldado británico. Y al final esto cobró su factura, cuando dos meses antes de la segunda Batalla de El Alamein las unidades alemanas se encontraran diezmadas pues más del 20% de los soldados habían enfermado.

¿Y qué tiene que ver la caca con todo esto?

Pues  que además de los recursos humanos y materiales, la diferencia entre los contendientes, estriba en que  las fuerzas británicas y sus servicios sanitarios eran conscientes de la importancia de la medicina preventiva, especialmente en ambientes hostiles como el Sahara, cosa que no ocurrió con los alemanes. Es paradójico que el Afrika Korps  mostrara una excelente disciplina en el frente de batalla, pero una pésima higiene en campaña, que a la postre ocasionó altas tasas de enfermedades gastrointestinales.

Un coronel británico llamado H.S. Gear, Segundo Jefe de Higiene en Oriente Medio, comentó algo bastante interesante en su informe:

“Las posiciones defensivas enemigas eran evidentes por la cantidad de heces en suelo”

Y es más interesante lo que comentó a continuación:

Las posiciones defensivas [alemanas] eran evidentes por la cantidad de heces en suelo.

“Este desprecio por la higiene se convirtió en tal peligro para el enemigo que llego a afectar a un 40-50% de sus tropas de primera línea, como se puso de manifiesto en los interrogatorios de oficiales médicos prisioneros… El enemigo parece no tener idea de las medidas de saneamiento más elementales y sufre una tasa de disentería tan superior a la nuestra que se cree que el deficiente estado físico de estas tropas jugó una parte importante en la reciente victoria en El Alamein”

Podría parecer obvio que los soldados, evitarían llenar su campamento con excrementos, pues es antihigiénico y nocivo para la salud, aún si lo olvidaran, el comandante se encargaría de dar órdenes al respecto.  Pero no fue así, para los soldados alemanes,  el norte de África era un terreno extraño y  quizás pensaron que el sol se encargaría de secar rápido las heces,  pero no tomaron en cuenta la velocidad de las moscas en encontrar esas “fuentes de alimentación”.

Es remarcable también que sus aliados italianos, que llevaban más años en el norte africano y estaban acostumbrados a enfrentarse su clima y fauna entomológica, tenían práctica y conocimiento de las medidas necesarias para mantener la salud en sus campamentos, pues lo primero que hacían al establecerse en un lugar era construir letrinas; pero al parecer el mando alemán las ignoraría, calificándolas quizá como burdas distracciones de un aliado inútil.

El Afrika Korps tenía una excelente disciplina en el frente de batalla, pero una pésima higiene en la campaña.

Algo sorprendente también  era la conducta del propio Rommel hacia las enfermedades de sus tropas. El General Bayer, Primer Jefe Médico del Afrika Korps, informaba mensualmente a Rommel sobre los problemas de salud que aquejaban a las tropas y una recopilación estadística sobre altas y bajas totales por enfermedad dentro de las unidades de combate, hospitalizaciones en África, evacuaciones a Europa, etc.  Pero para desgracia de sus hombres, Rommel no se interesó en el problema y mostró una total despreocupación por las enfermedades que los aquejaban.

El diario de Rommel contiene solo dos citas que mencionan el problema de la enfermedad.

El 2 de Agosto de 1942  

“Un montón de enfermedad”.

Septiembre de 1942

 “En mis visitas al frente continuamente me relataban el crecimiento de los casos de disentería apuntado sobre todo a raciones en mal estado”.

Quizá el Zorro del desierto debió ser más consciente del problema que causaban las enfermedades cuando  el mismo tuvo que ser evacuado 2 veces a Alemania a causa de la hepatitis y haber perdido a varios miembros de su Estado Mayor por enfermedad. Seguramente las medidas de higiene más sencillas como  enterrar los excrementos y lavarse las manos habrían reducido los casos de disentería y otras enfermedades como la hepatitis. Pero lo cierto es que ni siquiera bajo esas circunstancias empleó eficazmente su personal sanitario ni implementó medidas higiénicas.

Al final, todos conocemos el resultado, al igual que en la  URSS, los nazis perdieron en el frente africano y posteriormente la guerra; pero ¿qué habría ocurrido si hubiesen implementado medidas sanitarias como sí hicieron los Aliados? ¿Sería diferente la historia? Eso se lo dejo a tu imaginación.

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