EL VERDADERO COSTO DEL NUEVO AEROPUERTO

 

Los más de 42 millones de pasajeros que utilizan el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México cada año y la proyección de poder atender a más de 70 millones de usuarios en el 2020 quedaron en el olvido tras los resultados de la Consulta impulsada por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador durante el pasado fin de semana.

Unas horas fueron suficientes para ser testigos de un ejercicio democrático plagado de irregularidades, mismos que evidenciaron a nivel internacional, un México repleto de corrupción y prácticas desleales. A los pocos minutos de abrirse las votaciones los videos e imágenes publicados en las redes sociales encendían la llama de la indignación entre muchos líderes y ciudadanos que lucharon años por consolidar el nuevo proyecto en Texcoco.

Es indudable que los seguidores de López Obrador continúan completamente en contra del sistema y de los grandes dinosaurios del Partido Revolucionario Institucional y Acción Nacional; sin embargo, su descontento no era motivo para echar abajo un proyecto que ha costado tanto dinero y esfuerzo.

Somos testigos de que se requirieron varios meses para lograr la regularización y acondicionamiento del polígono donde se comenzaría la construcción del Nuevo Aeropuerto con un pago multimillonario que pudo haber sido destinado a un sinfín de obras sociales. Eso ya no puede ser remediado; la consulta sólo ayudó a legitimar los caprichos de AMLO porque nadie conocía las bondades o deficiencias del cambio de sede.

Se debe pensar en el futuro analizando detalladamente la demanda, capacidad de los espacios, tiempos de traslado, accesos, alternativas de ampliación, impacto ambiental, seguridad, servicios públicos y reglas de navegación aérea. Todo apuntaba a que el proyecto impulsado por la administración de Enrique Peña reunía los requisitos para convertirse en uno de los mejores aeropuertos del continente.

La Consulta no debe convertirse en el precedente de una mala administración, tampoco debe ser considerada la mejor estrategia del presidente electo para acabar con la corrupción. Algo es claro, la votación no se repetirá, los mexicanos ya eligieron sin pensar en las consecuencias, ahora sólo es necesario esperar a que el periodo presidencial inicie para juzgar y tomar cartas en el asunto ante las malas decisiones.

Hoy los resultados de la consulta ratifican el repudió en contra del gobierno y eso debería preocuparle aún más a Andrés Manuel porque los efectos aparentemente positivos podrían revertirse durante su paso por la presidencia. Lo cierto es que México necesita una administración coherente, responsable, honesta, respetuosa, justa, que se guíe con profesionalismo y que realmente escuche y atienda las necesidades sociales.

¿López Obrador estará consciente de las consecuencias de su consulta?

http://www.juancarlosmirandadepaz.com

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