TLCAN PUEDE MARCAR FINAL DE EXPORTACIONES MEXICANAS

El esfuerzo del presidente Donald Trump para renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) deja a México en una situación complicada, amenazando el sistema que ha ayudado al país a convertirse en un exportador de alto nivel por la combinación de salarios bajos, regulaciones laxas y proximidad con Estados Unidos.

En las conversaciones, que está previsto que arranquen el 16 de agosto, el gobierno de Trump quiere abordar el enorme déficit comercial estadounidense con su vecino del sur y la escasa normativa laboral, medioambiental y de fabricación que durante 23 años provocó el traslado de plantas de ensamblaje a suelo mexicano, generando un intenso flujo de televisores, autos y electrodomésticos a través de la frontera.

“México dependía de sus ventajas y estaba en una zona de confort, y ahora tenemos que abandonarla”, dijo recientemente el ministro mexicano de Economía, Ildefonso Guajardo, a un grupo empresarial. “Ha sonado la alarma para despertarnos”.

Una de las piezas clave para las plantas de ensamblaje y la inversión extranjera han sido los bajos salarios. Mientras el salario medio de una fábrica en China subió a 3,60 dólares por hora en 2016, en México bajó a 2,10 dólares, un nivel que los economistas califican de artificialmente bajo. Como muchos de los trabajadores no pueden permitirse comprar los autos que producen, México exporta alrededor de tres veces el número de vehículos que se venden en la nación, la mayoría a Estados Unidos.

“Este es un problema muy grave”, apuntó Alex Covarrubias, profesor en la Universidad de Sonora de México, al respecto de la política salarial del país. “Casi todos los contratos (laborales) que se firman en México son ilegales, lo que supone que son contratos de empresa, que los trabajadores no conocen”.

El gobierno de Trump está presionando para incorporar las normas laborales y medioambientales – que originalmente aparecen en los acuerdos ?laterales?, que tienen una peor implementación – al cuerpo central del TLCAN, y exige al gobierno azteca que asegure el ?reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva?.

Endurecer la legislación laboral y fortalecer la sindicación podría elevar los salarios en México, o al menos frenar la fuga de empleos al país, según los expertos.

Guajardo señaló que México está dispuesto a incluir los temas laborales y medioambientales en las conversaciones de Washington. “Creo que sería un avance, para garantizar que los beneficios del acuerdo se reparten entre todos?.

El responsable de la economía mexicana se mostró igual de flexible acerca de realizar ?pequeños ajustes? en las normas sobre el origen de los productos, que dictan cuánto contenido regional debe incluir un artículo para recibir la etiqueta “fabricado en América del Norte”. Los críticos han acusado a México de importar muchos componentes de China o Europa, ensamblarlos y presentarlos como fabricados en la región.

Pero Guajardo está menos convencido de lo que califica de ?preocupación extrema? del gobierno de Trump por la reducción de los déficits comerciales, uno de los puntos que más molesta a los funcionarios mexicanos.

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